Mostrando entradas con la etiqueta E-Enseñanzas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta E-Enseñanzas. Mostrar todas las entradas

NUNCA DESMAYES - ÉL ESTÁ CONTIGO

Verso: Nehemías 4:1-23


Cuando el pueblo de Dios se levanta en su deseo ardiente de buscar el reino de Dios y su justicia, cuando como creyente entendemos los propósitos de Dios en nuestra vida y en el lugar donde Dios nos ha puesto, el enemigo de nuestra alma se levantara como león rugiente deseando que todo lo que hemos edificado en Dios a través de su Espíritu se venga abajo, poniendo en nuestro corazón desaliento, desanimo, apatía, temor, miedo, pero como pueblo de Dios sabemos que "el Señor NO nos ha dado un espíritu de cobardía, sino de poder y dominio propio... 2 Timoteo 1:7" ; eso es lo que pasó cuando Nehemías levantó el muro de Jerusalén, Sabalat no quería que el pueblo de Israel se levantara y quiso amedrentarlos, mas ellos siguieron construyendo el muro con gran ánimo, así es como los hijos de Dios debemos seguir adelante, mirando al único autor y consumador de la fe, nuestro ayudador estará con nosotros cada día en nuestra batalla para ayudarnos a vencer y alcanzar el propósito de Dios en nosotros.

Así como el pueblo de Israel, aprendió a defenderse y creyó en Dios, tomando estrategias para defenderse de los ataques del enemigo (v. 16-17) así también debemos estar alertas y vigilantes como nos dice el Señor en su palabra, “Velad en todo tiempo” debemos estar preparados, con la armadura de Dios y las armas espirituales poderosas para demostrar fortalezas que Dios nos ha dado a través de Jesús, El es nuestro ejemplo, el vencedor, el que venció a la muerte y resucitó para darnos a su iglesia el poder y la autoridad para ser mas que vencedores en El.

Nuestro Dios es el que peleara por nosotros, saldrá como poderoso gigante en defensa de su pueblo, aleluya, gloria al Señor.

La Parábola de las Cuatro Clases de Oyentes

Verso : Mateo 13:1-9; 18-23; Marcos 4:1-20; Lucas 8:4-15

Introducción:

A. Esta parábola describe cuatro clases de terreno en las que cae la semilla sembrada. Se llama común¬mente "la parábola del sembrador", pero el énfasis no está sobre el sembrador, sino sobre las varias clases de terreno que reciben la semilla. El sembrador (predicador) puede ser bueno o malo, elocuente o aburrido, pero de todas maneras los resultados dependerán en gran manera de los oyentes mismos. Jesús es el Maestro Perfecto, pero no logró convertir a todo el mundo.

B. La semilla es la palabra de Dios, Mar. 4:14; Luc. 8:11.

C. Las cuatro clases de terreno son cuatro clases de oyentes. La parábola enseña la responsabilidad de oír la palabra, porque por el oír viene la fe (Rom. 10:17). Jesús bien sabía que la semilla no puede germinar y producir en toda clase de corazón humano.

D. Multitudes le seguían a veces, pero ¿con qué motivo? Algu¬nos le seguían por curiosidad, algunos buscaban panes y peces, algunos tenían motivos políticos y revolucionarios, y otros eran sinceros.

E. En esta parábola Jesús les presenta un retrato de ellos mismos; pone delante de sus ojos el espejo para que pudieran ver cómo eran (qué clase de oyentes eran). Les cuenta una historia acerca de ellos mismos y de cómo ellos oyen la palabra. ¿Cómo recibirían su enseñanza? En la misma forma en que los varios terrenos de Judea recibían la semilla del sembrador.

I. Parte de la semilla cayó junto al camino.

A. Corazón "pavimentado". Estos oyentes son los que permiten que sus corazones sean "pavimentados" (endurecidos) por todos los sucesos y actividades de esta vida. Su vida ha sido fuertemente afectada e influenciada por los asuntos de la vida diaria: el empleo, la familia, los planes, las bodas, los funerales, los crímenes y docenas de otras cosas.

B. Estos tienen corazones desatentos, insensibles, preocupa¬dos e indiferentes en cuanto a los asuntos espirituales. Su intelecto está lleno de prejuicio, la conciencia cauteri¬zada y la voluntad perversa. No pone atención a la palabra de Cristo.

C. Satanás arrebata la palabra con miles de distracciones. Presenta el error como tan bueno o mejor que la verdad. Presenta ante la atención del hombre toda clase de intereses terrenales, no necesariamente malos en sí, pero simplemente demandan la atención y esta clase de corazón no recibe la palabra.

D. El diablo sabe el poder de la palabra de Dios. No quiere que nadie permita que entre en el corazón. No quiere que la gente oiga. Si oye, no quiere que crea. Si cree, no quiere que obedezca. Siempre le anima a posponer la obediencia.

E. Así es que la semilla fue "hollada, y las aves del cielo la comieron", Luc. 8:5. No hace impresión sobre la mente del oyente.

F. ¿Qué se puede hacer para ayudar a los tales? Desde luego, la palabra es muy poderosa (Heb. 4:12; Jer. 23:29). A veces la tribulación prepara el "terreno" para recibir la semilla.


II. Parte cayó en pedregales (sobre la piedra).

A. Cae sobre una capa delgada de tierra sobre la roca sólida, donde no hay humedad. Brota pronto pero no puede echar raíces.

B. El punto clave es que PRONTO brota y PRONTO muere. Es cuestión de recibir LUEGO y entonces caer LUEGO.

C. Este es el oyente superficial, emocional, impresionable, impulsivo. Obedece con gozo pero es gozo pasajero. No obedece por convicción. Oye un sermón bonito y obedece. Los amigos obedecen, por eso él también obedece. Tal vez obedece durante una "campaña emocionante" (le gustaron los himnos y los hermanos fueron muy amables, querían ver bautismos, etc.)

D. No calcula gastos, Luc. 14:25-33. No considera la cruz que debe llevar. No toma en cuenta la oposición que encontrará.

E. Obedece, pero no se acerca a Dios en oración y con lectura bíblica, no es debidamente activo en la iglesia, no se fortifica, no se confirma (Hech. 14:22).

F. Vienen persecuciones, tribulaciones, críticas, burlas, pruebas, las cuales deben fortalecerle (Rom. 5:3-5) y acercarlo a Dios, pero más bien le alejan de Dios y le hacen tropezar.


III. Parte cayó entre espinos.

A. Los espinos absorben toda la humedad y fertilidad para sí, y ex¬cluyen de la planta la luz y el aire. Por eso, el creci¬miento es retardado e impedido.

B. "El afán de este siglo".

1. Según Mat. 6:24-34 el afán (1) es innecesario, porque nuestro Padre sabe nuestras necesidades; (2) es prohibido, (3) es vano, porque ¿qué logra el afán?

2. Luc. 10:41; 21:34; Fil. 4:6; 1 Ped. 5:7. La ansiedad indica falta de fe en Dios. Indica una preocupación excesiva por los asuntos de esta vida, y una falta de interés en cosas espirituales. El afán de este siglo no quiere decir vicios, sino una preocupación excesiva por tales asuntos como el empleo, el negocio, la educación, y los problemas ordinarios de la vida.

C. "El engaño de las riquezas". 1 Tim. 6:9,10; Mar. 10:34. La prosperidad es más peligrosa que la pobreza. Recuérdese Prov. 30:8,9. Muchos hermanos abusan de la "tarjeta plástica", haciendo muchas compras y así comprometiéndose más allá de sus posibili¬dades, y luego viene un afán abrumador. Esta práctica bien ilus¬tra el amor al dinero (cosas materiales). Muchos hermanos se entrampan con deudas que nunca pueden pagar. Esta práctica bien puede ser una forma de mentira y de robo, porque prometen pagar lo que no pueden pagar. La avaricia es idola¬tría según Col. 3:5.

D. Doble ánimo. Sant. 1:8; 4:8. Compárense los casos de Balaam, Lot, Demas y otros personajes bíblicos que querían servir a Dios pero también amaban el mundo.


IV. Parte cayó en buena tierra.

A. Tierra fértil, limpia (preparada), húmeda, buena, como Samaria (Jn. 4:35-37; Hech. 8:5-12); los 3000 en el día de Pentecostés (Hech. 2:41); el eunuco (Hech. 8:35-39); Saulo de Tarso (Hech. 9:18; 22:16; 26:19); Cornelio (Hech. 10:33,48); Lidia (Hech. 16:13-15); el carcelero (Hech. 16:30-34); los corintios (Hech. 18:10); y los efesios (Hech. 19:1-5).

B. Oye la palabra, la entiende, la obedece y lleva fruto.

C. Luc. 8:15, "Son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia". Es el corazón bueno que puede ser conmovido por las grandes verdades del evangelio, y que celosamente las guarda.

D. Oye la palabra atentamente, la estudia, la entiende y la obedece no importa quién la predique, ni con qué motivos la predique, ni quién más la obedezca, ni cuántas ofensas vengan.


CONCLUSION:

A. La que cayó en buena tierra no es como la que cayó junto al camino, porque sí entiende. No es que tenga intelecto superior, sino ATENCION superior.


B. No es como la que cayó en la capa delgada de tierra sobre una piedra, porque sí echa raíces y no es vencida por las pruebas de la vida.


C. No es como la que cayó entre espinos, porque evita el afán y el engaño de las cosas materiales.


D. Es la única que lleva fruto, "algunas semillas a ciento por uno, otras a sesenta y otras a treinta".


E. Muchos quieren culpar al "sembrador" (predicador) por el poco fruto que se lleva en la obra, pero Jesús culpa también a los oyentes. La lección es que cada quien debe examinar cuidado¬samente su corazón.

EL CRECIMIENTO DEL REINO

Como grano de mostaza Mt. 13:31-32

I. Al contemplar el reino del Mesías los judíos esperaban cambios revolucionarios.
A. "Pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente", Luc. 19:11. Posiblemente Juan mismo entendió mal, Mat. 3:2; 11:2, 3.
B. Algunos judíos iban a apoderarse de Cristo y hacerle rey, Jn. 6:15. Querían hacer de Jesús una bandera de revolución. La gente aclamaba, ¡Hosanna al Hijo de David! Mat 21:8,9.
C. Los apóstoles disputaban en cuanto a quien sería el mayor en el reino, Luc 22:24-30. Preguntaron, "¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?" Hch. 1:6.
D. Así fue que el reino sufrió violencia, Mt. 11:12.

II. La extensión de fronteras por medio de compra o conquista.
A. Pero Jesús no tenía dinero, ni poder político, ni ejército, ni alianza con algún gobierno.
B. El tuvo que conquistar, pero no con armas de metal.
C. El poder transformador del reino es la Palabra.
1. La misión de Jesús, Lc. 4:18
2. El crecimiento del reino tiene que ser espiritual e interno, Luc. 17:20,21; Mt. 18:1-6; 12:20.
3. Por eso, el énfasis está sobre el enseñar y predicar, Mat. 3:2; 4:17; 10:7; 13:3-8; 28:19; Luc. 10:9; Hech. 19:8; 28:23.

III. La Palabra, como semilla, brota y crece.
A. La semilla es la palabra de Dios, Luc. 8:11.
B. El nuevo nacimiento es por la Palabra, 1 Ped. 1:23-25.
C. No conviene apresurar el crecimiento de la semilla, porque se requiere tiempo para enseñar y convertir la gente. La levadura en la harina tiene que hacer su obra, Mt 13:33.
D. No conviene promover actividades sociales, escuelas, y otros proyectos para producir el crecimiento (estas cosas producen un crecimiento falso, mundano).
E. No conviene exagerar la importancia de los talentos del predicador, ni tampoco jactarse de números, Mt. 10:34; Lc. 9:23; 14:33.

IV. Los principios enseñados en el sermón del monte producen el crecimiento verdadero.
A. Los cristianos son la sal de la tierra, Mat. 5:13.
B. Los cristianos son la luz del mundo, Mat. 5:14-16.
C. El evangelio ha tenido muchos efectos positivos, para los gobiernos del mundo (sus leyes y su trato del pueblo), para el mundo comercial e industrial, para esclavos, para trabajadores, para mujeres, para niños, para ancianos, para enfermos y para la sociedad humana en general.
D. Todo el mundo sabe que el evangelio tuvo un impacto fuerte sobre el Imperio Romano. (El "cristianismo" -- desde luego, ya corrompido -- llegó a ser la religión del estado).
E. Sobre todo ha tenido una influencia tremenda sobre los pecadores, 1 Cor. 6:9-11.
 
footer